Los asentamientos precarios: crónica de una explosión social anunciada

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Entrevistados: Arq. Mario Vacchetta; Arq. Antonio Boselli y Eloisa Vaello

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Decíamos en el programa anterior que las inundaciones vienen a mostrarnos nuestras contradicciones. La desigualdad social y la pobreza marcan cruelmente el territorio del país. El paisaje urbano enfrenta una “verdad incómoda”: Miles de familias que viven en condiciones infrahumanas, incluso, en lugares que no son aptos para la vivienda, obligados a buscar refugio en condiciones aún peores.

También en el anterior programa, Soledad Núñez, Ex Directora de TECHO PARAGUAY, expresaba que “en los últimos 7 años en el Departamento Central se han formado más de 800 asentamientos precarios”.

El dato es alarmante al considerar que los asentamientos están asociados a situaciones de pobreza, formas de ocupación del espacio que no están acompañadas de los servicios básicos, servicios que garantizan la dignidad humana.

¿Qué tipo de urbanización vive el Paraguay?, entonces.

El déficit habitacional

Según el Plan Nacional de Hábitat y Vivienda, el déficit habitacional afecta a más de 1.100.000 de hogares, número que se distribuye en diversos tipos de demanda: “nuevas viviendas”, “ampliación”, “mejoramiento” y, lo que comporta mayor complejidad, demandas que conjugan “ampliación y mejoramiento”.

En el caso hipotético de que no existiera un cambio sustantivo en la política pública, en el 2020, el déficit afectaría a más de 1.500.000 hogares.

De ese déficit habitacional (1.100.000 hogares) hay un “núcleo crítico”, que afecta a alrededor de 360.000 hogares paraguayos. Este déficit crítico tiene que ver con los casos más graves: los referidos a “demanda de nuevas viviendas” y demandas simultáneas de “ampliación y mejoramiento”.

Si la demanda de nueva vivienda es de tipo cuantitativo, la de ampliación y mejoramiento es de tipo cualitativo. Y aquí cabe descatar que el 87%, corresponde a este último caso. Son cientos de miles los hogares en los cuales las personas sobreviven hacinadas, no cuentan con los servicios básicos, como agua corriente o desagües cloacales.

¿El campo expulsa, la ciudad acoge?

El movimiento migratorio del campo a la ciudad viene de larga data. No es respuesta a una política pública tendiente a promover el desarrollo inclusivo y la calidad de vida. Responde, en gran medida, a un modelo económico que beneficia a unos pocos y perjudica a la mayoría.

Si el campo expulsa, la ciudad no se prepara para recibir a contingentes de familias que buscan un lugar para vivir y fuentes de trabajo para subsistir.

Es así que “de forma espontánea” van sucediendo ocupaciones informales, ilegales, incluso, que, con el tiempo, se consolidan como asentamientos; que, con el tiempo, van consolidándose, resolviendo “privadamente” el acceso a algunos servicios, mientras aprenden a vivir sin otros. La cultura urbana en el país está marcada por la ausencia del “servicio público”.

La definición oficial del asentamiento precario es el “conjunto de viviendas en situación de precariedad, que están agrupadas geográficamente en áreas urbanas, que presentan carencia del total o parte de los servicios básicos (abastecimiento de agua y/o desagüe), problemas de materialidad (pared, piso, techo), tipología de vivienda irrecuperable, y tenencia ilegal (vivienda y lote)” (SENAVITAT. Metodología para Identificar Asentamientos Precarios en Áreas Urbanas. Asunción, 2011).

En un estudio de caso realizado por la SENAVITAT, en el 2011, se ha constatado que Villa Elisa tenía, en ese entonces, 34 asentamientos precarios, 8 de los cuales (el 23,5%) fueron formados antes de 1989, 16 (el 47,1%) entre 1989 y 2002, mientras que 10 ( el 29,5%) luego del 2002.

Preguntas necesarias

  • ¿Podemos seguir vanagloriándonos de que el Paraguay recibe inversiones inmobiliarias de capitales globales mientras crecen aceleradamente los asentamientos precarios?.
  • ¿Si prácticamente menos de 10 municipalidades han promulgado sus planes de desarrollo y planes de uso de suelo, cómo revertir la tendencia de asentamientos que se forman y consolidan sin una política de urbanización que garantice localización apropiada y acceso a servicios?
  • ¿Cómo se resolverá la problemática de la pobreza urbana si ante la cámara las autoridades prometen “medidas inmediatas”, mientras que durante el proceso electoral inducen a la prebenda, facilitando, incluso, ocupaciones informales?
  • ¿Lo que estamos asistiendo con las inundaciones no es un preludio de un conflicto de consecuencias catastróficas?
  • ¿Deberá ocurrir alguna epidemia o deberá llegarse a alguna explosión social para que la clase política se de cuenta de que está activando una bomba de tiempo?
  • ¿Seguiremos eligiendo autoridades en base al color, sin el discernimiento de estas y otras preguntas?

Sobre los invitados

Hoy nos acompañan como invitados en el primer bloque, el Arq. Mario Vacchetta, Director General del Habitat, de la Secretaría Nacional de la Vivienda y el Habitat (SENAVITAT) y el Arq. Antonio Boselli Coordinador General del Habitat, de la Secretaría de Acción Social (SAS) para tratar sobre “Asentamientos precarios-urbanos”. Y en el segundo bloque, tendremos a Eloisa Vaello, Directora del Centro Cultural Juan de Salazar (CCJS), para hablar sobre las actividades del centro cultural este mes dedicado a “Las Memorias”.

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