En aguas de borrajas

SAM_1243

Invitados: Aníbal Carrillo Iramain y César Augusto Morra

http://www.ivoox.com/en-agua-borrajas_md_2072865_1.mp3″ Para descargar el programa, haga click aquí

Estamos acostumbrados que la mayoría de los planes y programas públicos queden  “en agua de borrajas”, es decir, que queden en la nada. Esto viene al caso, nuevamente, con los recursos hídricos del país, en general, y de la Región metropolitana de asunción, en particular.

Los arroyos, la Bahía de asunción, el Acuífero Patiño, el lago Ypacaraí, el lago Ypoá, sufren procesos que parecen irreversibles, por el altísimo costo económico y financiero de su eventual recuperación.  Pero, mientras la infusión de borrajas es leve e inocua, la falta de resultados positivos en el manejo de las  cuencas hidrográficas  es alarmante por su gravedad.

Una densa red de recursos contaminados

Más de dos décadas atrás se anunciaba que, en un radio de 100 km alrededor de Asunción,  todos los arroyos estaban contaminados por fuentes industriales y domésticas.

A inicios de los ’90, arrancó un proyecto, liderado por la SENASA, para recuperar la calidad del Mburicao. En un acto público,  el entonces director de la entidad, Ing Zugasti,  prometió que, dos años después, habría bebido  agua recogida del arroyo, para lo cual invitaba a los presentes a asistir a la prueba e imitar el gesto. Por la gracia de Dios, no cumplió su promesa ni los convidados se la recordaron.

La pérdida de la calidad, con pocas variantes, se aplica a todos los demás cursos de agua que, cuando no son “entubados”, muestran inequívocos signos de degradación a causa de su condición de receptores de efluentes industriales y domésticos y de residuos sólidos de las más variadas proveniencias. ¿Quién no vio algún camión o carrito arrojando basura a un arroyo?

A los efectos nocivos para la salud de la población que entra en contacto con las aguas contaminadas, se suma la pérdida de los servicios que los arroyos podrían prestar para la pesca, el entretenimiento, el turismo y  la calidad del paisaje urbano.

Es semejante la situación de la Bahía de Asunción, que recibe descargas contaminantes de los arroyos y de las viviendas instaladas en sus inmediaciones. Por esta causa, la Avenida Costanera pierde sus posibilidades de ser mucho más que una obra vial.

Por su parte, el Acuífero Patiño sufre los efectos del mal manejo, como lo saben las autoridades y los técnicos que realizaron estudios pormenorizados del recurso, que es también fuente de recarga del Lago Ypacarai, los humedales del Salado y del Ca’añave.

Reservorio Metropolitano

La Capital y otros 20 municipios se abastecen del  Acuífero Patiño. Con una cuenca que abarca km2  1.170 (0.3% del territorio nacional) sirve a más de 2 millones de personas, población en sostenido aumento.

Este reservorio se recarga principalmente por la infiltración de las lluvias y, desde hace más de 10 años,  muestra señales de tres fenómenos que alteran su calidad y capacidad; disminución del caudal, contaminación y salinización.

A mediados de la década pasada, los estudios mostraron que, en las actuales condiciones de crecimiento demográfico y de urbanización – que se extendió sobre las áreas de recarga -, se mantendría la tendencia al agotamiento del acuífero, por la sobre explotación de la que es objeto. Un censo de dicha época relevó a más de 2.400 proveedores, entre empresas aguateras públicas y privadas, siendo  21 las instituciones con competencia en la materia.

A ello se agrega la deforestación y el cambio del ciclo hidrológico, la impermeabilización de las áreas de recarga, la concentración de las industrias, la contaminación de las fuentes, la ubicación de los vertederos.

En el 70% de los pozos analizados se encontraron colonias de bacterias coliformes, dato que muestra la  alta la vulnerabilidad a la polución; también fueron hallados rastros de salinización.

La falta de planificación estimula la ineficiencia.  Con simples proyecciones, se calculó un aumento del consumo de 89.500.000 m3/año. En la época mencionada,  el acuífero recargaba 160.000.000 m3/año, con una extracción anual de 13.500.000 m3. Con simples sumas y multiplicaciones se define el escenario para los próximos años.

 “Si tienes que lidiar con el agua, acude primero a la experiencia y luego a la razón”, aconsejaba Leonardo da Vinci. Habría que pensar en una tercera opción, cuando no funcionan la experiencia ni la razón y, sobre todo cuando,  no sólo en materia de aguas, resulta habitual tropezar varias veces con la misma piedra.

Si alguien pregunta: ¿qué pasó con los estudios realizados en 2006? La respuesta es fácil: lo mismo que ocurrió con los del Lago Ypacarai. También quedaron en agua de borrajas.

(Dedicamos nuestro editorial de hoy a los recursos hídricos de la REMA, tema tratado en un artículo de la publicación mensual “Solidaridad”, escrito por Mabel Causarano: http://periodicosolidaridad.org/2013/03/en-aguas-de-borrajas/?fb_source=pubv1)

Editorial 13 – Programa radial OTIRI, LA CIUDAD EN DEBATE

Mabel Causarano
Federico Franco – Troche
Vladimir Velázquez Moreira

www.rema.org.py – cds.rema@gmail.com

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