Ciudad y articulación intermunicipal: el rol de las gobernaciones

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Si, desde el Parlamento,  se  atendiera con el debido interés y la necesaria competencia a las demandas de la población que vive en las áreas metropolitanas de Asunción, Ciudad del Este y Encarnación, se estaría dando respuesta a buena parte de las demandas de más del 50% de la población paraguaya y a las de casi el 90% de la población urbana del país.

Sin embargo, los políticos parecen prescindir del enfoque territorial; una vez electos, son absorbidos por las llamadas “urgencias”,  que terminan postergando todo intento de planificación,  y, entre estas “urgencias”,  las facturas políticas que deben abonarse, se trate de deudas económicas, se trate de retribución de favores, es decir, de reparto de cargos.

La función de las gobernaciones departamentales es,  según establece la Constitución, actuar como coordinadoras de los proyectos y programas intermunicipales, es decir, aquellas acciones que afectan a más de un municipio. También deben elaborar el Plan de Desarrollo departamental (PDD), que se articule con el respectivo plan nacional de desarrollo. O sea, son un estamento de enlace entre municipios y de estos con el gobierno central.

Nos preguntamos: ¿cumplen con estas funciones?

Del diagnóstico de las gobernaciones

Un diagnóstico institucional realizado en el año 2010, a las 17 gobernaciones del país, menciona que:

la mayoría de los departamentos no cuentan con planes de desarrollo departamentales ni han constituido el CDD, lo que limita además, la posibilidad de otorgar  carácter participativo a la planificación. Todas dependen del apoyo institucional de la STP, órgano dependiente del gobierno central, que tampoco cuenta con los recursos humanos ni materiales para atender la demanda de todo el país. 

Los pocos departamentos que contaban entonces con un PDD, no lograban que los programas contemplados en ellos obtuvieran el presupuesto necesario, a causa de los recortes y topes presupuestarios. 

El incipiente proceso de descentralización desarrollado en el país, la ausencia de una verdadera autonomía y autarquía presupuestaria en los departamentos, la concentración del poder en los órganos del gobierno central, entre otras razones, conspiran contra las iniciativas para desarrollar procesos de planificación en los territorios departamentales que requieren capacidad de decisión sobre los programas presupuestarios

Existe un marco legal tan amplio como general, que otorga todas las funciones y competencias para la planificación a un órgano del gobierno central como a los departamentos y municipios. Sin embargo, la legislación no vincula la obligación de la elaboración de los planes, con la asignación presupuestaria ni con la asignación de recursos humanos como materiales. Tampoco existen consecuencias jurídicas, administrativas o de otro tipo por el no cumplimiento de las disposiciones legales, algunas incluso de rango constitucional

La quinta edición: preguntas para la reflexión

El 21 de abril, se elegirán a los 5°s  gobiernos departamentales. Miles, entre funcionarios electos, contratados y nombrados se han distribuido y lo seguirán haciendo en los 17 departamentos. Miles de sueldos y honorarios que paga la población.

Nos preguntamos:

Con relación a 1992, cuando se eligió el primer gobierno departamental, la realidad del territorio paraguayo ¿muestra mejorías importantes?

¿Está mejor distribuida la población? ¿Hay más empleo urbano y rural?

¿Hay más desarrollo en departamentos como Alto Paraguay, Ñeembucu, Caazapá, San Pedro?

¿Están mejor atendidas las localidades fronterizas, en materia de salud, educación, oportunidades de trabajo?

El medio ambiente ¿está más protegido? ¿Se detuvo la deforestación? ¿Hay un manejo más adecuado y controlado de los agroquímicos? ¿Cómo están los recursos hídricos?

Desde 1992, la gestión de la cuenca del Lago Ypacarai estuvo en manos de 4 gobernadores de Central, 4 de Cordillera y 4 de Paraguari, a parte de los más de 80 intendentes de los municipios que la integran;  ¿en base a cuáles datos podríamos suponer que los próximos gobiernos departamentales lograrán lo que no pudieron sus antecesores?

¿Cuántos departamentos han elaborado el Plan de desarrollo? Y, entre los que lo hicieron ¿cuántos lo aplican?

Aparato para el desarrollo o el clientelismo

Es comprensible la sensación de que la actual organización territorial sirve más para asegurar espacios de reproducción de las prácticas políticas tradicionales que como mecanismos de transformación y progreso social.

A ello se suma el divorcio que suele darse entre los diputados y los gobiernos departamentales, particularmente, en el caso de la Capital y Central. Dos instancias que deberían haber sido motores de la descentralización postergan el mandato constitucional.

Editorial 5 – Programa radial OTIRI, LA CIUDAD EN DEBATE

Mabel Causarano
Federico Franco – Troche
Vladimir Velázquez Moreira

www.rema.org.py – cds.rema@gmail.com

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